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Separar mi Identidad de los Logros Personales: Reconozco que mi valía como persona no debe depender únicamente de mis logros o desempeño en cualquier área de mi vida.
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No Seguir Tendencias sin Razón: Decido no perseguir ciegamente las tendencias o expectativas externas en mi vida, ya sea en mi carrera, relaciones o metas personales.
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Simplificar Mis Procesos: Establezco un flujo de trabajo más simple en mis tareas diarias para evitar sentirme abrumado. Me enfoco en la eficiencia y en reducir el estrés asociado con las responsabilidades cotidianas.
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Evitar la Búsqueda Excesiva de Éxito: Opto por un enfoque equilibrado en mi crecimiento personal, evitando buscar el éxito desmesurado que pueda generar más estrés del necesario.
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Priorizar Mi Pasión: Alineo mis actividades con mis pasiones y valores personales en lugar de buscar constantemente la aprobación externa. Hago lo que amo, no solo lo que se espera de mí.
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Flexibilidad en Mis Metas: No me obsesiono con calendarios rígidos o metas inalcanzables. Me adapto a las circunstancias y doy prioridad a la calidad y al disfrute del proceso en lugar de cumplir con plazos estrictos.
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Librarme de Expectativas Externas: Dejo de preocuparme constantemente por lo que los demás esperan de mí. Me concentro en mi autenticidad y en hacer lo que me hace feliz.
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Desprofesionalizar mi Enfoque: No me siento presionado a seguir modelos profesionales convencionales si eso no se alinea con mis valores. Mantengo un enfoque más relajado y centrado en mis objetivos personales.
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Invertir Tiempo en Mi Creatividad: Dedico tiempo a actividades creativas y proyectos que me apasionan, independientemente de su rentabilidad o popularidad.
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Equilibrio entre Trabajo y Vida: Establezco límites claros entre mi vida personal y profesional. Priorizo momentos significativos con mis seres queridos y me aseguro de que el trabajo sirva a mi vida, no al revés.